¿Hay secretismo en la cerámica?
Hola creativa!
Hace algunos días te conté cómo fue mi camino cerámico y cómo me crucé con una profe y un espacio que me desalentaba. Cuando preguntaba el porqué de las cosas, siempre había una negativa. Siempre había ese tinte de misterio en el aire, y hasta me hacían sentir que todavía no estaba lista para aprender ciertas cosas.
Me pasó en ese taller, pero lamentablemente me siguió pasando cuando aprendía por mi cuenta:
Preguntabas… y te respondían con evasivas. Buscabas información… y solo encontrabas fórmulas a medias. Veías piezas increíbles… y nadie te decía cómo estaban hechas.
Eso lo viví aún más cuando me obsesioné con esos esmaltes tornasolados y metalizados que después descubrí que se llamaban lustres cerámicos. Si no los conocés, te cuento qué son y vas a entender por qué me gustan tanto.
Estoy segura de que más de una se va a sentir identificada: alguna vez preguntaron por un material, un esmalte, un proveedor, una técnica de aplicación o cómo solucionar algo, y la respuesta fue silencio o evasivas.
No quiero ponerme a despotricar (amo ese término) de quien lo hace, porque cada quien es dueña de su conocimiento y decide si compartirlo o no.
De lo que sí estoy 100% segura es de que compartir lo que sabemos multiplica. Podemos hacer el camino más liviano, ayudar a superar obstáculos o bloqueos y transformar nuestra experiencia en algo útil para otras.
Esto fue y sigue siendo un pilar en mi escuela. No es solo aprender cerámica: es conexión, es comunidad. Compartir lo que sabemos, lo que vamos aprendiendo y nuestras experiencias, no solo desde mi lado, sino como parte de la esencia. Acá no hay secretos: cuando compartimos, todo se vuelve mejor. Eso lo veo todos los días en nuestro grupo de WhatsApp y en nuestro blog de Vivir del Barro.
No se imaginan todo lo que se comparten mis alumnas. Qué feliz me hace haber sembrado esa semilla de alguna manera. Les comparto algo que me encantó:
Laia dejó un mensaje en el grupo sobre emprendimiento: si era mejor vender piezas o hacer talleres, cómo lo montaba cada una y qué aconsejaban desde su experiencia. Las compas compartieron su respuesta. Y esto respondió Laia:
"¡Gracias por tomarse el tiempo de responder! Leer sus experiencias me nutre, y también son cosas que le sirven a cada una como individuo. ¡Un placer leerlas!"
Todavía faltan algunas semanas para abrir las puertas de la escuela… pero ya se empieza a sentir lo que viene.
Y si hay algo que tengo claro es esto: compartir lo que sabemos multiplica. Hace el camino más liviano, ayuda a destrabar bloqueos y transforma la experiencia en algo que también puede servirle a otras.
Eso es lo que quiero que se respire en este espacio. Sin secretos, sin juicios, con ganas reales de acompañarnos.
Si te da curiosidad, podés leer más sobre la propuesta acá.
Un abrazo embarrado,
Nati 💛
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