Consultorio cerámico: engobes y esmaltes.
Hola creativa,
Todos, o casi todos los días, hablo con mis alumnas de la escuela online por WhatsApp o por el campus. Es una gran oportunidad para compartir en qué estamos trabajando, qué técnica estamos poniendo en práctica y, claro, qué dificultades y dudas nos van surgiendo.
Quiero compartirte algunas de las dudas que más me llegan en la escuela, pero también cuando hago el consultorio cerámico en Instagram:
¿Qué es un engobe y un esmalte? ¿Son lo mismo o en qué cambia cada uno?
Primero lo primero: no son lo mismo.
El engobe pensalo como barro líquido con color. Está compuesto básicamente por 3 materiales:
- barro en un 80%
- fundente (esmalte transparente o frita alcalina) en un 20%
- un óxido o pigmento cerámico para aportar color
Esta es la fórmula más básica de un engobe. Luego podemos sumar otros materiales que van a mejorar su comportamiento, pero para empezar esta fórmula te va a servir mucho.
¿Por qué lo utilizamos tanto?
Porque son como el acrílico: una pintura súper fácil de hacer y con resultados predecibles. Además los podemos utilizar en estado crudo (cuero o hueso) y también en bizcocho, lo que hace del engobe un material muy versátil.
Tené en cuenta que en ningún momento hablamos de que el engobe vitrifica. El engobe es una pintura "bajo cubierta", lo que quiere decir que necesita de un esmalte transparente para que la pieza sea apta para uso alimenticio.
Ahora sí, vamos al esmalte.
El esmalte es una mezcla de minerales que, cuando entra al horno, se funde y se transforma en una capa vítrea (tipo vidrio) sobre la pieza. A diferencia del engobe, el esmalte sí vitrifica.
Los esmaltes están compuestos, en su base, por tres elementos principales:
- un formador de vidrio (sílice), que es el que genera esa capa vítrea
- un fundente, que baja la temperatura de fusión de la sílice para que pueda derretirse en el horno
- un estabilizador (alúmina), que le da estructura y evita que el esmalte se vuelva demasiado líquido
Diciéndolo simple: la sílice crea el vidrio, el fundente hace que se derrita y la alúmina controla cómo se comporta.
¿Y qué pasa cuando lo llevamos al horno?
Que el esmalte se derrite, se sella y genera una superficie impermeable, resistente y apta para uso alimenticio (si el esmalte es el correcto).
El esmalte generalmente se aplica sobre la pieza ya bizcochada, aunque hay excepciones como la monococción.
Y acá viene una diferencia clave: mientras el engobe se comporta como una pintura que se integra con el barro, el esmalte queda como una capa que recubre la pieza.
Por eso podés encontrar esmaltes brillantes, mates, transparentes, opacos y con distintos efectos. Es, en definitiva, el acabado final de la pieza.
Si lo bajamos a tierra: el engobe es para dar color y expresión, el esmalte es para sellar, proteger y terminar.
Y no compiten, trabajan juntos. De hecho, la combinación más común es: engobe + esmalte transparente arriba. Y ahí… pasan cosas muy lindas.
Si querés seguir indagando y profundizando en este mundo increíble del barro, en julio volvemos a abrir las puertas de mi escuela online. ¡Más adelante te cuento más!
Esta carta llega a su fin. Espero que hayas aprendido algo de este pequeñísimo resumen sobre engobes y esmaltes.
Un abrazo embarrado, Nati 💛
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