Si tenés un horno, por favor hacé esto
Hola creativa,
Antes de entrar en tema del horno cerámico, quiero hacer hincapié en algo que me llega todo el tiempo — y que tal vez a vos también te estuvo frenando:
"Me encantaría hacer cerámica desde casa, pero no tengo horno."
Te quiero decir que: el horno no es un requisito para empezar.
Cuando arrancás en cerámica es completamente normal llevar tus piezas a cocer a talleres o con colegas ceramistas que tienen horno. No es un plan B ni una solución provisoria — es una práctica habitual en el mundo cerámico. Yo misma lo he hecho. Conozco emprendedoras que llevan sus colecciones enteras a cocer en hornos de terceros y construyeron negocios increibles así.
Siempre hay un horno cerca. Siempre. De hecho te comparto una cuenta de IG donde se anuncian alquileres de horno. →Aquí
Así que si lo que te frena es eso, volvélo a pensar. La cerámica te está esperando con o sin horno propio.
Ahora sí — para las que sí tienen horno, o están pensando en tener uno, quiero compartirles algo importante.
Hay una práctica que muchas pasan por alto y que hace una diferencia enorme en la vida útil de tu horno: el cuidado de las placas refractarias.
Las placas son las que sostienen tus piezas dentro del horno en cada cocción. Si no las cuidás, se deterioran, se pegan, y pueden arruinar una pieza — o varias. Y hay algo muy sencillo que podés hacer para protegerlas: la lechada.
Grabé un video explicando paso a paso cómo preparar y aplicar la lechada en tus placas refractarias. Es gratuito y podés verlo cuando quieras.
Tengas horno o no, lo importante es que no dejes que los recursos frenen tu proceso creativo. La cerámica se aprende haciendo — y siempre hay una manera de seguir adelante.
En agosto abrimos las puertas de la escuela por última vez en el año. Si querés aprender cerámica con estructura, acompañamiento y una comunidad de mujeres que se apoyan, anotate en la lista de espera
→Anotarme a la lista de espera
Un abrazo embarrado,
Nati 💛
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